4 tipos de tareas que hemos de planificar para un equilibrio mental

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Victor Ribero

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¿Por qué deberías invertir en tu equilibrio mental?

Desarrollar un buen equilibrio mental nos ayudará a afrontar los problemas. Disponiendo de las herramientas psicológicas correctas y teniendo una visión más ponderada, lograremos lidiar con las dificultades más fácilmente. Eso significa que la adversidad nos afectará menos y por eso, nos recuperaremos antes de los malos momentos. Sin duda, es una inversión que vale la pena.

¿Nervioso antes de un examen? ¿Agobiado por la entrega de un trabajo? ¿Inseguro por la poca preparación con la que llegas a las oposiciones? ¿Te sientes mal contigo mismo año tras año al ver que no cumpliste con los objetivos que te marcaste para ese entonces?

Son muchas situaciones por las que a veces nos sentimos nerviosos, ansiosos, estresados o incluso inseguros de nosotros mismos. En ese caso hay una probabilidad muy alta de que el motivo sea por una organización no apropiada o inexistente.

Son muchas situaciones por las que a veces nos sentimos nerviosos, ansiosos, estresados o incluso inseguros de nosotros mismos. En ese caso hay una probabilidad muy alta de que el motivo sea por una organización no apropiada o inexistente.

Como podemos ver, los casos citados anteriormente son situaciones que se repiten una y otra vez a lo largo de nuestra vida y tienen algo en común. En todas estas situaciones intentamos lograr nuestras metas, objetivos o propósitos.

Una meta no es más que un fin al que derivan unas acciones o deseos de alguien. Es importante tener en cuenta que ese alguien no siempre vamos a ser nosotros, porque tanto el proyecto que quiere tu jefe que termines como los deberes que te asigna tu profesor, también son metas.

Desde mi punto de vista podemos clasificar las metas que vamos a tener a lo largo de nuestra vida, independientemente del tiempo que nos tomen como:

  • Metas impuestas por una tercera persona.
  • Metas propias superficiales.
  • Metas propias de una importancia media.
  • Metas propias viscerales.

Metas impuestas por una tercera persona

Estas metas son las típicas que tenemos que hacer por obligación. Claros ejemplos de metas impuestas por una tercera persona son:

  • Los deberes del colegio
  • La presentación de un trabajo final
  • Las tareas que te mandó tu superior en el trabajo

Estas metas pueden perturbar la zona más exterior de tu paz con nervios y a veces estrés. Por eso, es importante planificarlas bien. En caso de no hacerlo, podría afectar a nuestro humor, relaciones personales e incluso a la manera e ver las cosas.

Metas propias superficiales

Este tipo de metas son las típicas que como norma general no tienen una motivación emocional. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Cortarse el cabello
  • Limpiar la habitación
  • Hacer la compra semanal

En nuestra vida es costumbre que tengamos que lidiar con este tipo de metas. Por eso, coger experiencia en planificar hará que nos ahorremos mucho tiempo, el cual podremos dedicarlo a otras cosas de mayor relevancia para nosotros.

Aunque directamente el no cumplir este tipo de metas no nos genera estrés o ansiedad, si esto se prolonga por un periodo de tiempo, sí que sucede de manera indirecta por el desorden en nuestros mapas mentales y/o alteración de nuestras actividades al ver que no podemos realizar otras tareas que son de mayor importancia para nosotros a causa de esto.

Metas propias de importancia media

Las metas de importancia media tienen una parte visceral. Es importante cumplir estas metas porque son el origen de la gran mayoría de problemas psicológicos y/o anímicos. Algunos ejemplos de este tipo de metas son:

  • Conseguir un trabajo en especial
  • Correr una maratón
  • Bajar de peso
  • Dejar de fumar o de beber alcohol
  • Proponerte aprender una nueva habilidad

Fallar en estas metas, es fallarse a uno mismo. ¿Cómo te sientes realmente al ver una vez tras otra que no consigues las cosas que te propones? ¿Te sientes mal o peor contigo mismo cada vez que no consigues una meta? Es entonces, cuando sentimientos como la inseguridad, la tristeza o la ansiedad se instalan en nuestro subconsciente y si no lo controlamos, las cosas empezarán a ir mal. Tener esos sentimientos, siempre cuando sea algo temporal, no es un problema.

Metas propias de importancia viscerales

Las metas de importancia alta o viscerales son las que dan sentido a nuestra vida. Son propósitos que responden para qué vivimos o qué tenemos que hacer con nuestra vida. Estas, responden a la más pura esencia de cada uno de nosotros, dado que salen de “nuestro yo interior”.

Las metas viscerales son las más importantes y debemos planificarlas porque son una inversión a largo plazo. En caso de no hacerlo, lo más probable es que nos cause depresión e infelicidad tanto con nosotros mismos como con la gente que nos rodea. Algunos ejemplos son:

  • Ayudar a la gente a encontrar su motivación
  • Ayudar a países del Tercer Mundo
  • Combatir injusticias sociales
  • Cambiar la ética de una sociedad
  • Ayudar a la gente a ser consciente de sus problemas y ayudarles
  • Mejorar el sistema educativo

Ahora que ya sabemos en términos generales como afecta a nuestra paz interior el hecho de no realizar los distintos tipos de tarea o metas… Vamos a ver las ventajas y desventajas de planificarse.

Desventajas

  • Como no tenemos acciones marcadas, perdemos mucho tiempo pensando que acciones debemos tomar sobre la marcha y hacemos microanálisis que resultan poco productivos.
  • Falta de rumbo. Hacemos “lo que nos apetece”. Eso favorece a la procrastinación. Al cabo de un tiempo de haber realizado esa actividad que “nos apetecía” nos puede crear tristeza o un sentimiento de culpabilidad al darnos cuenta de que no deberíamos haber dedicado tanto tiempo a eso.
  • No tener un rumbo hace más complicado medir el proceso. Si no podemos medir el progreso, nuestra motivación va a disminuir.
  • Intentamos recordar el qué, cómo y cuándo de las tareas que debíamos hacer. El hecho de querer recordar las cosas hasta que las necesitamos, llena de ruido y preocupación de manera innecesaria a nuestro cerebro. Además, consume mucha energía porque tenemos que estar recordando periódicamente esos quehaceres que no queremos olvidar y es por eso, que muchas veces nos acordamos de algunos de ellos en un contexto totalmente distinto. ¿Te has acordado alguna vez de labores que tenías que hacer, por ejemplo cuando estabas con tus amigos?
  • Descontrol de horarios. Dado que no nos hemos planificado, es fácil que terminemos los cometidos más tarde, pues las decidimos sobre la marcha.
  • Desequilibrio personal. Sin planificación es casi imposible tener un equilibrio personal en cuanto a actividades: Introspección, vida social, deporte…
  • Posponer actividades al ver que no teníamos lo que necesitábamos (no nos dimos cuenta por qué no lo pensamos anteriormente).
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Acerca de Victor Ribero

Victor es un desarrollador de software que se enfoca en hacer lo mas humano posible todos los productos en los que trabaja. Dedica gran parte de su tiempo a formarse, propagar conocimiento y conocer gente nueva.
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